<500 palabras
El manual de estilo del presidente
Varios inviernos han pasado desde aquel año de 1945 cuando la República de Guatemala en su papel de miembro fundador firmaba la carta de las Naciones Unidas y el Estatuto de la Corte Internacional de Justicia.
En esta época, la agenda internacional del país se enfoca en trasladarle al resto de las naciones sus problemas actuales relacionados a la violencia contra la mujer, la situación de los migrantes, el narcotráfico y contrabando. Una agenda de trabajo publicitada como parte de una tarea asignada para llevar a cabo por nuestros representantes internacionales, un inventario de necesidades ya conocido por todos y que en teoría se encuentran enfocados los esfuerzos de la institucionalidad que lejos de minimizarse y empezar a preparar los planes sobre o que se pueda presentar, mas parecería que se convierten en el instrumento ideal para visualizarnos de manera permanente como la región de la eterna problemática.
Lo que si resulta cierto es que la fórmula resulta beneficiosa en cuanto a la captación de fondos se refiere, y mientras la cooperación se siga interesando en donarnos recursos, lejos estaremos para empezar a presentar soluciones y no debilidades en el ámbito internacional.
¿Cuáles serían las expectativas del país aquel año de 1945?, ¿Qué se planteaba en la opinión pública?, ¿Qué imagen queríamos dar?, mas que buscar las respuestas a estas interrogantes y seguir haciendo comparaciones nostálgicas que terminan siendo inútiles, llama la atención lo que se le sugiere al Gobierno a través de la editorial de Prensa Libre del día de hoy 25 de septiembre de 2012 las formas de tipo gramaticales que el actual presidente debe de seguir ante el pleno de la Organización de las Naciones Unidas.
Entre las recomendaciones se encuentran que su intervención sea leída y cuidar mucho las palabras que utilice, y no podía faltar que en su intervención lo acompañe una fiel reproducción impresa del discurso en idioma inglés.
Preocupa y mucho que la opinión pública utilice esos espacios diarios de información para mandar mensajes de forma y no de fondo. Que aún tengamos la preocupación sobre cómo se expresará un mandatario y que intentemos de evitar eso que se llama "vergüenza ajena" es un indicador al que debemos prestarle atención, y reaccionar a través de la reflexión colectiva sobre si estamos preparados para exigir correctamente o si seguimos proyectando nuestras preocupaciones internas a los espacios que deben de resolver lo que todos sabemos y que aún no solucionamos. De todas formas y al menos a mi persona me quedara la duda sobre si el discurso lo logro llevar ’emplasticado’ y ’encuadernado’ a la intervención número 67 de la Asamblea de Naciones Unidas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario